Boba Carrier 3G Tweet mamá cangura

Una orgullosa mamá cangura con su Boba Carrier 3G

De entre las muchas cosas extraordinarias que tiene nuestro trabajo, algo que realmente nos llena el corazón es recibir correos de papás contentos con la mochila portabebés que acaban de estrenar. Una expresión que usan habitualmente es me ha cambiado la vida. Puede parecer exagerado, pero en muchos casos es así. De pronto, tan sólo encontrando el portabebés que mejor va con nosotros descubrimos que se abre un mundo de posibilidades: bebés tranquilos, felices, que no lloran, que se duermen enseguida, y nosotros podemos acariciarles, besarles, olerles… al mismo tiempo que seguimos haciendo nuestras cosas, sin obstáculos ni barreras arquitectónicas, sin empujar un carrito o destrozarnos los brazos.

Hace unos días nos llegó un correo absolutamente conmovedor, de esos que te hacen sonreir durante días, y no queríamos dejar de compartirlo con vosotros.

Boba Carrier 3G mamá cangura

Esta es la historia de como una Boba Carrier 3G convirtió a la mamá de una niña de año y medio en una orgullosa mamá cangura:

Siento las miradas clavadas en mí. Levanto la cabeza, orgullosa. ¿Ves lo cómoda que va mi niña pegadita a su mami? ¿Ves lo a gustito que pasea, abrazada a mí? Pues te diré una cosa: además de todo eso, y a pesar de lo que piensas, mi espalda no sufre. Muy al contrario, voy comodísima, es como si mi niña no pesara los casi 12kg que pesa.

 

¿Y si te digo que, además, esta mochila me está ayudando a reforzar, aún más, nuestro vínculo?

 

No hay nada como sentir a tu hija pegadita a tus entrañas, es como volver a tenerla en la tripa, esos momentos en que érais uno y que, si te pasa como a mí, tanto echas de menos.

 

Fracasé en la lactancia, por motivos que ahora mismo tampoco vienen a cuento. Quizá por esa conciencia de haberme equivocado, me propuse no permitir otro fracaso en algo que considero también primordial para que mi niña crezca feliz: el porteo.

 

No fue fácil… El carácter de mi pequeña, independiente a más no poder, y mis problemas de contracturas eternas en la espalda pusieron alguna que otra traba.

 

Pero esta vez no desistí sin más. Me informé, pregunté, insistí… Tuve suerte de dar con una persona experta, que estudió mi caso, profundizó conmigo… y me “salvó”. Me recomendó la Boba Carrier 3G. El diseño ya me enamoró desde el minuto uno: un lindo cangurito dibujado delante. Eso quería ser yo: una mamá canguro. 

 

Nada más recibirla en casa quise probarla. Leí las instrucciones, la ajusté en dos segundos y, con algo de miedo, le dije a la peque “ven con mamí, aquí”. Subió y no se quejó, para mi sorpresa. A sus 18 meses, ya llevábamos unos cuantos intentos de porteo (bandolera, mei tai…) y todo eran quejas.

 

Esa misma tarde salimos a pasear y se me saltaron las lágrimas. Mi niña iba tan cómoda y relajada… Acariciaba mis brazos, apoyaba su cabecita en mi pecho… Volví a sentirla solo mía.

 

A partir de ahí, cada vez que ve cómo me abrocho el cinturón, lo señala y dice “mami, aquí”. Y mi orgullo engorda y engorda. Lo conseguí. No he fracasado en el porteo.

 

Esta vez, no. 

Gracias, ¡GRACIAS!, de corazón 🙂