Mochila portabebés ergonomica vs colgona

Tres razones para elegir una mochila portabebés ergonómica frente a una colgona

Entre las mochilas “convencionales”, aquellas que coloquialmente denominamos colgonas, y las mochilas ergonómicas existe una gran diferencia, como llevamos explicando en nuestro blog desde que abrimos Kangarunga.

Seguimos insistiendo en ello porque a menudo se nos invita a pensar que la elección de una buena mochila, que cuide y respete tanto nuestro cuerpo como el de nuestro hijo, no es algo demasiado relevante. Con frecuencia nos llegan padres a los que de una forma u otra se les ha hecho creer que da igual la mochila que elijan porque total es para un rato o que todo el mundo los lleva mirando hacia fuera y no pasa nada o que no merece la pena invertir en una buena mochila cuando en tal o cual tienda tienes x mochila (colgona, claro) por menos de la mitad de lo que cuesta una ergonómica.

Lo cierto es que una buena mochila, una mochila que nos cuide, que nos resulte cómoda y agradable de llevar, puede ser un gran aliado en la crianza de nuestros hijos. Mucho más de lo que quizá pensáramos en un principio, proporcionándonos un largo tiempo de uso y ayudándonos en muchas tareas diarias. Sin duda, cada vez somos más los padres en todo el mundo que estamos convencidos de que merece la pena invertir en una mochila portabebés ergonómica.

Como expertos en mochilas portabebés ergonómicas además de padres os damos al menos tres razones por las que te recomendamos apostar por una mochila ergonómica frente a una mochila convencional-colgona:

Primero.- La comodidad y salud postural de tu hijo, lo primero. ¿Tu querrías ir colgado de tus genitales, cargando con tu propio peso,  rebotando con cada paso de tus padres? ¿Te gustaría que te llevaran de cara al mundo, totalmente estirado, sin posibilidad de apoyar la cabeza, sin saber dónde están tus padres, sin poder descansar si lo deseas? Está claro que no. A poco que miremos la posición que los bebés adoptan en las mochilas colgonas nos daremos cuenta de que ni es cómodo ni es sano. No es lo mismo una mochila colgona que una mochila ergonómica. Si nosotros no quisiéramos ir así, tampoco lo querremos para nuestros hijos.

Segundo.- Con una buena mochila ergonómica el bebé pesa mucho menos que en brazos. ¡Piensa en tu comodidad! Un argumento repetido hasta la saciedad por personas que han tenido malas experiencias con mochilas convencionales es que los bebés pesan muchísimo y a partir de 5-6 kilos es imposible llevarles. Esto ocurre porque el peso en las mochilas colgonas está mal repartido, normalmente carga sobre un único punto lo que resulta incómodo y efectivamente inaguantable a partir de cierto peso. Además, el hecho de llevar al bebé con sus piernas estiradas hace que éstas vayan rebotando contra la anatomía de quien le lleva (imaginemos si se trata de un hombre dónde irá golpeando el bebé con sus piernas) e imposibilita que el porteador se pueda sentar.

Pues bien, las mochilas ergonómicas reparten el peso de manera homogénea, desde los hombros hasta la cadera, que es la zona del cuerpo que está más preparada para llevar peso. Bien ajustada, la mochila ergonómica contribuye, además, a mejorar nuestra posición natural, de manera que nos sentiremos más cómodos y con el peso del bebé repartido por toda nuestra espalda y no en un único punto. Si llevamos al bebé en brazos se nos cargará el brazo, el hombro y seguramente todo un lado de nuestro cuerpo mientras que con una mochila llevaremos las manos libres y el peso de nuestro hijo mucho mejor distribuido. Además, si usamos la mochila con frecuencia, de manera progresiva comprobaremos que portear nos pone en forma.

Tercero.- Invirtamos bien nuestro dinero: una mochila ergonómica vale su peso en oro. Quienes han usado una mochila colgona saben bien que apenas se usa un par de veces y se termina guardando en el armario para no volverla a sacar. Si compramos una mochila incómoda no la vamos a poder usar, es desperdiciar nuestro dinero o el de la persona que nos la haya regalado.

Una mochila ergonómica nos va a dar meses / años de comodidad y nos va a acompañar, si queremos, a diario, en todo tipo de tareas: ayudar a un bebé que está intranquilo y necesita contacto, un bebé que tiene gases o cólicos, para que podamos hacer la compra con las manos libres, hacer gestiones, movernos por la ciudad sin preocuparnos de las barreras arquitectónicas, dar paseos por el campo, acompañar a los niños mayores al colegio o al parque, hacer tareas de la casa, hacer una escapada turística… Tanto es así que son cientos de miles de padres en todo el mundo los que hemos aparcado incluso los carritos de paseo en casa y hemos optado por usar siempre una mochila ergonómica para llevar a nuestros hijos como una forma, ante todo, increíblemente práctica de movernos con nuestros hijos.

Estas son tres razones pero hay muchas más. ¿Te animas a darnos tus razones para elegir una mochila portabebés ergonómicas frente a las tradicionales colgonas?

No hay comentarios

Deja tu Comentario

Your email address will not be published.