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¿Qué es una mochila portabebés ergonómica?

Ergobaby Original modelo Cebra

Una mochila portabebés ergonómica es un portabebés compuesto por una pieza de tela rectangular (lo que llamamos panel), normalmente preformada, a la que se une un cinturón ancho en uno de sus extremos y unos tirantes acolchados en el extremo contrario.

Salvo excepciones, tanto el cinturón como los tirantes se cierran mediante broches.

Excepciones a esta definición general sería, por ejemplo, la mochila Emeibaby, cuyo panel está compuesto de tejido de fular, de modo que no está preformado sino que se adapta punto por punto al bebé. O la mochila Marsupi Plus, que se adapta mediante velcros.

Para muchos, las mochilas ergonómicas son el portabebés más cómodo y fácil de usar, pues basta con abrocharse y ajustar el cinturón, colocar el niño, ponerse los tirantes y cerrar el broche de la espalda. No requieren el aprendizaje de ninguna técnica de anudado y gracias a sus múltiples ajustes en cintura, hombros, y a veces en el propio panel, pueden adaptarse sin dificultad a cualquier tipo de porteador.

 

ERGONOMÍA Y DISTRIBUCIÓN DEL PESO

Ya en su estructura, es decir, en la forma en la que están confeccionadas y se colocan, difieren mucho de las mochilas convencionales o comúnmente llamadas colgonas, que suelen tener piezas rígidas y no resultan fáciles de colocar, incluso a veces requieren de que alguien ayude para poder ponerlas, además de que no pueden adaptarse a cada porteador individualmente sino que traen varias “posiciones” a las que el porteador (y el bebé) deben adaptarse.

De hecho, la ergonomía de las mochilas viene dada por como éstas se adaptan a la fisonomía tanto del bebé como del que lo lleva, resultando cómodas y saludables. En una mochila ergonómica, es siempre la mochila la que se adapta al niño y a su porteador.

De esta forma, las mochilas portabebés ergonómicas reparten el peso de forma homogénea por todos los grupos musculares, desde los hombros y hacia la cadera, que es la zona de nuestro cuerpo más preparada para soportar peso. El bebé va bien pegado a su porteador y en una posición elevada, tan sólo a un beso de distancia de su papá o su mamá, lo que se traduce en que no se modifica el centro de gravedad, por lo que la sensación de peso es menor y se minimiza la posibilidad de sufrir una caída o una lesión por desesquilibrio en la distribución de la carga.

 

POSICIÓN FISIOLÓGICA EN LAS MOCHILAS ERGONÓMICAS

Un punto muy importante a favor de las mochilas ergonómicas es cómo cuidan la postura del niño, garantizando que sea saludable. En todas ellas se asegura que se mantiene la posición fisiológica, es decir, respeto por la curvatura natural de la espalda del bebé y posición de ranita para sus piernas: sentado sobre su culete, con las piernas flexionadas y las rodillas ligeramente más altas que éste.

El Instituto Internacional de la Displasia de Cadera (International Hip Dysplasia Institute) proporciona información muy interesante sobre esta cuestión en este enlace (en inglés). Explica que la cadera es una articulación de rótula y que durante los primeros meses de vida de los bebés la cabeza del fémur tiene más posibilidades de salirse del acetábulo de la cadera debido a la natural flexibilidad de los bebé. Si se fuerzan las caderas, como sucedería en un portabebés colgón, existe un alto riesgo de que se desforme permanentemente la articulación, provocando displasia o dislocación de cadera.

Posición fisiológica

Sin duda, la posición más dañina durante la infancia es la que obliga a llevar las piernas extendidas, en contraposición con la posición fetal.

La posición más beneficiosa, en cambio, sería las caderas separadas de forma natural (sin forzar), con las caderas y las rodillas flexionadas y éstas ligeramente más elevadas que el culete, posición que se ha venido a denominar coloquialmente como posición de ranita y que se entiende perfectamente en este dibujo proporcionado por dicho instituto.

 

 

USO RECOMENDADO DE LAS MOCHILAS PORTABEBÉS

Si deseamos usar una mochila portabebés ergonómica desde el nacimiento, existen opciones para hacerlo desde el primer día con total seguridad y comodidad . Un excelente ejemplo de este tipo de mochilas, que se caracterizan por la magnífica adaptabilidad de su panel, es la mochila Emeibaby, de la que hemos realizado un exhaustivo análisis y que permite el porteo desde el primer hasta el último día, más allá de los 15 kilos. Otra de las opciones más elegida por los padres es la mochila Marsupi, fantástica durante el primer año de vida del bebé, o la Amazonas Smart Carrier, con un diseño muy original y un precio más que competitivo, pues además permite un uso continuado hasta los 15 kilos de peso.

Otras mochilas ergonómicas, especialmente las primeras en salir al mercado (como Ergobaby o Manduca), están diseñadas para un uso idóneo desde que el bebé se sostiene sentado, teniendo un buen control de su cabeza y columna y envergadura suficiente para poder sentarse sin forzar la apertura de sus piernas, pues el ancho de sus paneles no es adaptable. Este hito se alcanzará en un momento distinto en cada bebé, pero se considera que normalmente se alcanzará en torno a los 6 ó 7 meses y unos 7 kilos de peso.

Las mochilas diseñadas para niños a partir de esta edad incorporan siempre algún tipo de reducción o admiten el uso de complementos tales como cojines que permiten su uso desde el nacimiento. En este caso, el bebé recién nacido se colocaría dentro del espacio adaptado o reducido (Boba Carrier 4G o Manduca, por ejemplo) o arropado por el cojín (como en Ergobaby), quedando sus piernas dentro de la mochila. Aunque es un uso admisible, no resulta el más recomendable. Es difícil garantizar que el bebé conserva una postura idónea, además de que su peso acaba recayendo sobre sus pies, algo que puede ser perjudicial y que muchos bebés no toleran. Por otro lado, estas reducciones o complementos se suelen quedar pequeñas en torno a los 2-3 meses, momento en el que la mochila les seguiría quedando grande en su modo de uso normal. Si la usáramos con un bebé de ese tamaño sin ningún tipo de reducción, el soporte de la espalda sería insuficiente y le estaríamos forzando en exceso la apertura de sus piernas.

Como vemos, existen mochilas ergonómicas para todas las familias, ofreciendo soluciones adaptadas a sus necesidades. Es más, siendo uno de los portabebés más versátiles que existen, permiten realizar una única inversión que nos sirva desde el primer hasta el último día.

 

EL BEBÉ NUNCA DEBE IR MIRANDO HACIA FUERA

Las mochilas portabebés no ergonómicas suelen publicitarse con un bebé mirando hacia fuera.

Aunque trataremos de ese tema con mayor profundidad en próximos artículos, es importante destacar que el niño nunca debe ser portado mirando hacia fuera, en ningún momento, a ninguna edad. Esto es así porque esa postura les fuerza la espalda justo en la posición contraria a su curvatura natural, les priva de todo contacto con quien le lleva (sintiéndose solo, especialmente en los primeros meses de vida en los que no tienen sentido de permanencia del objeto), no les permite refugiarse de la sobre-estimulación, etc.

 

MODELOS DE MOCHILAS PORTABEBÉS Y PRECIOS

La variedad de modelos es uno de los puntos fuertes de las mochilas ergonómicas.

Existen opciones discretas, como las mochilas Manduca o los colores lisos de la Ergobaby Original pero también modelos mucho más vistosos como los originales diseños de las mochilas Tula o los simpáticos estampados de la Boba Carrier 4G. Hay una opción para cada tipo de porteador.

En cuanto a precios, existen opciones para todos los bolsillos. Las más económicas, por ejemplo, desde los 69,90 euros de la mochila Marsupi Plus 0 los 70 euros de la mochila Amazonas Smart Carrier, hasta las más caras, que superan los 140 euros, como algunos diseños de Emeibaby, por ejemplo la mochila Emeibaby Sweet Entera.

 

¿QUÉ ES UNA MOCHILA PORTABEBÉS ERGONÓMICA?

En resumen, las mochilas ergonómicas:

  • Se adaptan al cuerpo del bebé y al de la persona que lo lleva.
  • Reparten el peso de forma homogénea sin sobrecargar ninguna zona.
  • Respetan la curvatura natural de la espalda del bebé, sin forzarla en ningún momento.
  • Garantizan la postura fisiológica de piernas y caderas: bebé sentado sobre su culete, con las caderas y las rodillas flexionadas, quedando éstas ligeramente por encima del culo.
  • El niño va bien pegado a su papá o mamá y elevado, de manera que no se modifica el centro de gravedad del porteador, garantizando comodidad y previniendo lesiones o caídas.

 

Ahora ya sabes qué es una mochila portabebés ergonómica.

Así, cuando vayas a comprar tu mochila portabebé, podrás distinguirla de las mochilas que no lo son, las que coloquialmente llamamos mochilas colgonas.

Y, si necesitas consejo, nos tienes los 365 días del año en hola@kangarunga.es.

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