El porteo ergonómico es porteo seguro

El porteo ergonómico es porteo seguro

El porteo ergonómico es comodidad, practicidad, bienestar, vínculo… pero también es algo muy importante: porteo seguro.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de qué es una mochila ergonómica y lo importante que resulta saber distinguirla de una mochila “colgona”, es decir, una mochila portabebés que no asegura una postura saludable por lo que resulta incómoda y, lo que es peor, perjudicial tanto para el bebé como para quien la lleva.

 

El porteo ergonómico es porteo seguro

Cuando usamos una mochila ergonómica, garantizamos que:

  • El bebé adopta una posición fisiológica, aquella que coloquialmente llamamos posición de ranita.
  • La mochila nos permite dar suficiente ajuste a nuestro cuerpo y al del bebé de modo que éste quede pegado al cuerpo del adulto. Si nos inclinamos, el bebé no se despega de nosotros.
  • Su espalda tiene el soporte adecuado sin presionarla ni enderezarla artificialmente, permitiéndole un buen sostén pero sin impedir que tenga libertad de movimientos.
  • La cabeza del bebé tendrá soporte cuando lo necesite, por ejemplo si se duerme.
  • La cara del bebé estará siempre visible y sus vías respiratorias están despejadas.
  • Podemos ajustarla de tal manera que el bebé queda a la altura adecuada para poder portearle con comodidad, esto es, de forma que podamos darle un beso con facilidad sin llegar a molestarnos su cabeza en nuestra barbilla.

 

¿Qué debemos tener en cuenta para portear con seguridad?

  • Debemos tener al bebé en contacto con nosotros cuerpo con cuerpo, bien delante o bien a nuestra espalda cuando son algo mayores. El bebé nunca debe ir torcido o ladeado ni tampoco debe viajar nunca de frente a la marcha, con su espalda apoyada en nuestro vientre.
  • La posición de ranita nos permite llevar al bebé con su cadera basculada hacia delante, es decir, que lo que apoya en nuestro cuerpo no es su pelvis sino parte de su peroné. Esta posición, además, se evita que el bebé se doble hacia delante, evitando el riesgo de asfixia.
  • La carita del bebé ha de estar siempre visible para nosotros, de manera que podamos vigilar cómo se encuentra y muy especialmente que su nariz y su boca no están pegadas a nuestro pecho y tiene espacio suficiente para que pueda respirar con normalidad, de forma rítmica. Muchos bebés apoyan su frente en nuestro pecho (de hecho, era la posición habitual de nuestro hijo pequeño), es algo normal y que no debe preocuparnos ya que desde nuestra posición podremos seguir observando cómo su nariz está despejada.
  • Debemos vigilar que la barbilla del bebé nunca toque su pecho. Los bebés recién nacidos no tienen fuerza en la cabeza, de modo que si su barbilla toca su pecho podrían no ser capaces de levantarla y existe riesgo de asfixia. Si el bebé va correctamente ajustado en su mochila ergonómica, es bastante difícil que esto pase, pero en cualquier caso es bueno saberlo.
  • Cuando son pequeños su cabeza necesita soporte y cuando ya sujeten la cabeza, lo seguirán necesitando cuando se duerman. Por eso las mochilas ergonómicas incluyen una capucha.
  • Recomendamos la posición erguida, puesto que la posición tumbada es incómoda para el porteador, muchos bebés no la toleran, no mejora el reflujo o las regurgitaciones como lo hace la posición vertical y, además, puede resultar peligrosa, especialmente en algunos portabebés disfrazados de ergonómicos (como aquellos que tienen forma de “C”). En la posición tumbada el bebé corre riesgo de “arrugarse” y sufrir bloqueo de sus vías respiratorias, además de que esta posición no nos permite mantener las rodillas separadas.
  • El bebé debe viajar en una mochila adaptada a su edad y complexión y correctamente ajustada. Si el bebé viaja en una mochila que le queda grande, muy especialmente si no tiene un buen control de su espalda, corre riesgo de “deslizarse” dentro de ella, lo cual no sólo es malo para su salud postural sino, nuevamente, para su respiración.

 

Siguiendo estas sencillas normas, muchas de ellas de sentido común, podremos disfrutar de llevar a nuestro bebé de una forma placentera, cómoda y, sobre todo, segura. Para ello, es importante elegir una mochila adecuada a su edad, complexión y desarrollo, sin precipitarnos a coger mochilas más grandes para que duren más. Y también, lógicamente, ajustarla correctamente, algo que nos resultará sencillo dado que las mochilas ergonómicas son muy intuitivas y siempre se acompañan de instrucciones detalladas.

Os recordamos que en Kangarunga os aconsejamos para que hagáis la mejor elección y, además, os acompañamos durante todo el tiempo que dure el porteo resolviendo vuestras dudas y consultas, ayudándoos a ajustar bien vuestra mochila y a sacarle todo el partido. ¡Nos tenéis 365 días al año en hola@kangarunga.es!

#FelizPorteo

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